MIS RAZONES PARA VOTAR POR FAJARDO Y NO POR…… (PARTE 2).

Cracoviaregion de Malopolska, Polonia. 19 de Mayo del 2018.

En nuestra ultima entrada titulada “Mis razones para votar por Fajardo y no por….. (parte 1)”, expusimos los cuatro criterios de decisión que guiaron mi decisión de voto para las elecciones presidenciales del próximo 27 de Mayo, estos criterios son:

  1. La experiencia del candidato en cargos ejecutivos de elección popular.
  2. La propuesta programática presentada por el candidato.
  3. La manera en que el candidato se relaciona con otros actores políticos, especialmente con quienes ha tenido la oportunidad de trabajar conjuntamente.
  4. La formula vicepresidencial y equipo de campaña seleccionados por el candidato.

Así mismo explique la manera en que al aplicar los dos primeros criterios, la lista de opciones se redujo cinco candidatos y posteriormente al aplicar el tercer criterio, a solo dos nombres: Humberto De La Calle y Sergio Fajardo, a quienes dedicaremos esta segunda parte de nuestro análisis.

DLKY & FAJARDO

Imagen: Publimetro.co

En el caso de estos dos candidatos al analizarlos bajo los dos primeros criterios, encontré que ambos cuentan con experiencia desempeñando cargos ejecutivos de elección popular (De La Calle como Vicepresidente, Fajardo como Alcalde y Gobernador), además de amplia trayectoria profesional, Fajardo en el campo académico tanto publico como privado y De La Calle en el campo del derecho y en el sector publico.  Además de eso sus propuestas programáticas, a pesar de diferir en ciertos puntos específicos (por ejemplo, la suerte del programa conocido como “ser pilo paga”), por lo general coinciden tanto en temas fundamentales como la implementación del acuerdo con las Farc, como en términos ideológicos al estar basadas en plataformas de centro – izquierda inspiradas en el modelo de las socialdemocracias Europeas.

Finalmente fue al aplicar el tercer criterio, la forma en que interactúan con otros actores políticos, que pudimos encontrar cierta diferenciación. En el caso de De La Calle al analizar su trayectoria política uno encuentra una persona que si bien ha construido su carrera política a pulso, lo ha dentro de las estructuras políticas que han gobernado el país durante por lo menos los últimos 30 años (ha ostentado distintos cargos en las administraciones de los últimos 5 presidentes), en otras palabras De La Calle es parte de lo que en Colombia se conoce como “el establecimiento”.

 

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Imagen: Las2orillas

Ahora, ser parte de “el establecimiento” no representa algo negativo per se, de hecho De La Calle es uno de los pocos representantes del mismo que a lo largo del tiempo ha podido mantener su propia voz, criterio y reputación (razón por la cual ha podido colaborar y trabajar con todos los sectores que lo componen), esto como consecuencia de nunca haber estado involucrado en ninguno de los escándalos tan característicos de nuestra clase dirigente (un caso sin duda admirable y excepcional dentro de la política tradicional Colombiana) durante una carera brillante en la que destacan sin lugar a dudas dos logros históricos como son la constitución del 91 y el acuerdo para la terminación del conflicto con las Farc. Sin embargo, al analizar en detalle las relaciones que De La Calle ha mantenido tanto con su partido como con las administraciones en las que ha participado, se encuentran ciertas ambivalencias y contradicciones.

En primer lugar esta su participación en el gobierno de Ernesto Samper, marcado por el escándalo del llamado “proceso ocho mil”, si bien De La Calle termino renunciando a su cargo como Vicepresidente y pidiendo la renuncia de Samper a causa de las revelaciones que emergieron del mencionado proceso, también es cierto que solo lo hizo tras más de dos años de haberse destapado el escándalo y en un momento en que la situación política de Samper estaba tan comprometida, que su posible destitución amenazaba con llevarse por delante a todos los miembros del gobierno, incluyéndole.

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Imagen: Esacademic

En segundo lugar esta su participación primero como embajador y luego como ministro del interior en el gobierno de Andrés Pastrana, durante el cual a pesar de la grave crisis económica y social que azotaba al país, nunca expreso disenso alguno. Estos hechos se pueden interpretar ya sea como muestra de que ante todo, De La Calle es una persona leal que no se aprovecha de las dificultades que puedan afrontar sus superiores, pero también como una muestra de que su independencia de criterio ciertamente puede verse limitada por los compromisos y relaciones que tiene con el poder, algo de lo que volveremos a hablar más adelante.

En el caso de Fajardo por otra parte, encontramos una carrera política que si bien se ha construido sobre la bandera de ser una opción independiente, no busca romper del todo con “el establecimiento”, por el contrario ha colaborado y de trabajado conjuntamente con este cuando las circunstancias lo requieren o cuando tienen objetivos comunes. Prueba de esto es la manera en que siendo primero alcalde de Medellín y después gobernador de Antioquia, pudo mantener relaciones cordiales y colaborar en múltiples proyectos con los gobiernos tanto de Álvaro Uribe como de Juan Manuel Santos respectivamente, pero eso si, siempre teniendo cuidado de no dejarse absorber políticamente ni por el Uribismo, ni por la Unidad Nacional. De hecho Fajardo, a pesar de haber participado en múltiples alianzas políticas con distintos sectores tanto de la derecha de la izquierda, es uno de los pocos actores políticos en Colombia que no apoyo ninguna de las campañas presidenciales de Uribe ni de Santos.

Sin embargo en este caso a pesar de ya marcarse una tendencia, igualmente decidí esperar antes de tomar una decisión a la aplicación del cuarto criterio, el análisis tanto de las formulas Vicepresidenciales como de los equipos de campaña. Al analizar las formulas Vicepresidenciales escogidas por De La Calle y Fajardo, Clara López y Claudia López respectivamente, lo primero que encontramos fue una extensión de las diferencias mencionadas respecto a la forma de relacionarse con las estructuras políticas tradicionales.

Clara López Obregon viene de una familia tradicionalmente ligada a “el establecimiento” y de forma similar a De La Calle, inicio su carrera en el sector publico dentro del mismo, (como secretaría económica de la Presidencia durante el mandato de su tío Alfonso López Michelsen), aunque a diferencia de este, su carrera política se desarrollo con organizaciones en las margenes o por fuera de la política tradicional. Primero se vinculo al Nuevo Liberalismo de Luis Carlos Galán (a través del cual fue concejal y contralora de Bogotá) y posteriormente construyo su carrera en organizaciones de izquierda como la Unión Patriótica y el Polo Democrático.

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Imagen:Elpais.com.co

Sin embargo, incluso durante su periodo en la izquierda, Clara supo mantener buenas relaciones y colaborar con “el establecimiento” político (salvo en los gobiernos de Uribe) y es esa relación ambivalente, la que marcaría su salida del Polo al aceptar el ministerio del trabajo en el segundo gobierno de Juan Manuel Santos. Además de manera similar al mencionado caso de De La Calle con Samper, a Clara durante su periodo como secretaria de gobierno durante la administración de Samuel Moreno en Bogotá, le toco vivir de cerca el escándalo del “carrusel de la contratación” durante el cual apoyo a Moreno hasta el último momento pero nunca fue vinculada con el mismo y posteriormente cuando este último fue destituido, termino siendo nombrada por Santos como alcaldesa encargada.

Claudia López Hernández por su parte, inicio su carrera como politóloga en el marco del proceso constituyente de 1991 con el movimiento estudiantil conocido como la Séptima papeleta y posteriormente como investigadora para la Corporación Arcoiris y la Misión de Observación Electoral – MOE. Su primera experiencia en el sector publico fue como secretaria de Acción social de Bogotá durante la primera alcaldía de Enrique Peñalosa y tras un largo periodo como consultora y analista de opinión, llego al Senado en representación del Partido Verde. Al igual que Fajardo, Claudia ha construido su trayectoria política como independiente y en ocasiones ha colaborado con algunos actores de la política tradicional, la diferencia esta en que sus relaciones con “el establecimiento” y particularmente con el Uribismo, no siempre han sido cordiales.

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Imagen: wradio.com.co

En general ambos candidatos seleccionaron formulas Vicepresidenciales que complementan sus estilos moderados e imprimen un carácter contestatario a sus campañas, ademas de con sectores sociales que aunque igualmente independientes, son diferentes a los que componen sus propias bases políticas. La diferencia nuevamente está en la forma que cada propuesta ha tenido para relacionarse con la clase política tradicional, al igual que De La Calle, Clara ha tenido una relación mucho más larga, cercana y ambivalente con “El Establecimiento” que su contraparte, con el mismo tipo de limitantes que esto implica, de hecho su salida del Polo se da como consecuencia de haber aceptado hacer parte del gabinete de Santos, sin haber llegado primero a un acuerdo con su partido, que se encontraba en la oposición. En el caso de Claudia al igual que Fajardo, aunque han tenido colaboraciones puntuales con la política tradicional (algunas de ellas polémicas) siempre han procurado mantenerse por fuera de sus estructuras y conservar su posición como independientes dentro del espectro político.

Finalmente están los equipos de campaña, donde encontramos el mismo tipo de tendencia, segun una investigacion del portal La Silla Vaciá (“Los equipos de las campañas”) ambas campañas tienen un importante componente de participación cívica y ciudadana en sus bases, sin embargo al analizar sus comités estratégicos (que es donde se toman las decisiones más importantes) encontramos una participación mucho más marcada de la clase política tradicional en el caso de De La Calle y Clara, quienes cuentan con un comité compuesto por Gonzalo de Francisco (ex Consejero de Seguridad Nacional de Pastrana), Rudolf Hommes (ex Ministro de Hacienda de Gaviria), Juan Fernando Cristo (ex Ministro del Interior de Santos) y Arturo Sarabia, (ex gobernador del Atlántico y embajador en varios gobiernos). Mientras que en el caso de Fajardo y Claudia, su comité está compuesto por Jorge Robledo, Antanas Mockus y Álvaro Argote (presidente del Polo Democrático Alternativo) todos de trayectoria política independiente.

La conclusión de todo este análisis es que, más allá las muchas similitudes ideológicas, programáticas y en términos de experiencia política que evidentemente tienen las dos opciones, hay una diferencia que en mi caso resulto fundamental al momento de definir mi voto. Fajardo y Claudia representan una opción independiente que está dispuesta a relacionarse y colaborar con “el establecimiento”, mientras que De La Calle y Clara representan una opción que, no solo es parte de ese “establecimiento” sino que además tienen una serie de compromisos y relaciones dentro de este, que efectivamente limitan su capacidad de decisión y acción, algo que resultaría evidente en un hecho que aunque fue posterior a este análisis terminaría confirmando mi decisión, como lo fue la fallida posibilidad de alianza entre las dos campañas.

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Imagen: rcnradio.com

En el caso de Fajardo, aunque hubo posiciones evidentes por parte tanto de Claudia quien siempre estuvo a favor de una alianza con De La Calle, como de Robledo quien siempre estuvo en contra, siempre fue Fajardo quien termino tomando las decisiones finales, primero de no ir a una consulta interpartidista en Marzo con De La Calle y posteriormente de buscar una posibilidad de alianza en Abril (el famoso café). El caso de De La Calle fue muy distinto, ya que tanto el candidato y su equipo estuvieron dispuestos tanto a ir a una consulta interpartidista como a buscar la posibilidad de una alianza, sin embargo en su caso fueron Cesar Gaviria y la dirección del partido Liberal quienes terminaron imponiendo sus posiciones y tomando la decisión final. Este hecho sirvió para confirmar mi impresión inicial, De La Calle es alguien que a pesar de su visión liberal-progresista y de su ejemplar experiencia profesional y política, al ser parte de “el establecimiento” de una manera u otra siempre estará atado a y limitado por, las relaciones y compromisos que ha adquirido a lo largo de su carrera política dentro del mismo. Esta es la razón por la cual decidí no votar por Humberto De La Calle.

Finalmente, después de aplicar los cuatro criterios definidos me quedo la opción de Sergio Fajardo. Fajardo es un político al que he seguido desde que fue alcalde de Medellín y que a través de su historia personal, profesional y política representa gran parte de las características que me gustarían ver en un presidente: profesional de reconocida trayectoria en su área, con amplia formación académica, políticamente independiente, de carácter moderado y descomplicado tanto en sus formas como en su manera de ser. Sin embargo tras la desilusión que fue Enrique Peñalosa (quien en sus inicios igualmente representaba muchas de estas características) y tras ver conocer sobre algunos episodios polemicos de durante sus administraciones (particularmente el de la llamada “donbernabilidad”) decidí evaluar la opción de votar por el con cierta desconfianza, fue por este motivo que tras realizar este análisis, también consulte sobre su trayectoria y administraciones con algunos amigos y conocidos que viven en Medellín y Antioquia.

Poder de la Decencia

Imagen: Soñar mi vida viviendo mis sueños.

La impresión general que encontré fue que más allá de algunos errores puntuales que en ningún caso representan acciones deliberadas(mala fe) o criminales, tanto la ciudad como el departamento avanzaron y mejoraron durante sus administraciones. Pero más importante fue descubrir que en el caso de Fajardo, la gran mayoría de personas con las que ha trabajado directamente a lo largo de su carrera profesional y política, conservan una buena opinión de él y lo siguen apoyando en la actualidad, una situación diferente a la de otros candidatos como Petro o Vargas.

Sin embargo, el factor decisivo para tomar no solo la decisión de votar por Fajardo sino además apoyar activamente su candidatura, fue la consolidación de la Coalición Colombia. Esto fue algo que realmente me sorprendió ya que tanto Claudia López (por su carácter) como Jorge Robledo (por su trayectoria) eran personas que consideraba políticamente mucho más cerca de De La Calle o de Petro. El haber logrado sacar adelante esta coalición es una evolución política por parte de Fajardo en la cual demuestra que ha aprendido a trabajar en equipo y a asumir posiciones definidas o polémicas empezando por no ir a consulta interpartidista y especialmente por haberse aliado con Robledo y El Polo sabiendo que esto alejaría a gran parte de sus votantes tradicionales. En este sentido Fajardo es el único de los actuales candidatos que ha logrado consolidar alianzas con sectores diferentes a los de su propia orientación ideológica y más importante, ha logrado mantener unida, coordinada y activa esa coalición hasta el presente.

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Imagen: Semana.com

Este ejemplo de liderazgo colectivo que representa la Coalición Colombia en el cual tres lideres, cada uno con un carácter tan marcado y movimientos con ideologías tan diferentes, logran construir y mantener un proyecto político al que cada uno se ha entregado literalmente en “cuerpo y alma”, es algo que rara vez se ha visto en la politica Colombiana y que a mí personalmente, me ha inspirado. Se necesita una gran capacidad de liderazgo y visión para lograr el apoyo y la confianza un grupo de persona tan diverso como Claudia, Robledo, Mockus, Navarro, Angelica Lozano, Ivan Marulanda, Carlos Vicente de Roux etc… y de los equipos que los acompañan, además de los miles de lideres sociales, de opinión académicos, empresarios, artistas etc… que en los últimos días han anunciado su apoyo a este proyecto. Es por que quiero ver esa capacidad de liderazgo aplicada a Colombia, que creo que #SePuede y voy a votar por Sergio Fajardo.

“Un buen lider es aquel que tiene el buen sentido de elegir buenos hombres para hacer lo necesario y suficiente autocontrol para no estorbar cuando lo hacen.”

Theodore Roosevelt

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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