Mis razones para votar por Fajardo y no por…… (Parte 1).

Cracoviaregion de Malopolska, Polonia. 13 de Mayo del 2018.

Estamos a dos semanas de las elecciones presidenciales en Colombia y por ende llega el primer (y tal vez el único) momento definitivo del proceso. Hablando con personas en algunas partes de Colombia (Bogotá, Tolima y Huila) donde tuve la oportunidad de pasar algunos días recientemente, además de otros Colombianos que como yo, vivimos desde hace varios años en el exterior pero seguimos diariamente los acontecimientos de “la tierrita“, la percepción general es que tanto el ambiente como la incertidumbre electoral van en aumento.

Image result for elecciones 2018 registraduria

Imagen: registraduria.gov.co

 

En mi caso particular, definí mi voto desde el pasado mes de Diciembre (seis meses antes de las elecciones) cuando se inscribieron los diferentes candidatos y presentaron sus propuestas programáticas, decisión que confirme durante mi reciente visita a Colombia. Antes de eso, mis preferencias estaban con Antonio Navarro entonces precandidato de la Alianza Verde y a quien todavía considero la persona más idónea para ser presidente de Colombia, debido entre otras razones a su historia personal, experiencia ejecutiva en el sector publico y carácter político. Sin embargo cuando este este último se retiro, al quedar por detrás de Claudia López en el modelo de consulta organizado por la Alianza Verde. Decidí hacer una nueva evaluación de las opciones disponibles.

Este proceso de decisión estuvo fundamentado en cuatro criterios fundamentales definidos tras una investigación realizada durante mis estudios de Maestría sobre características de liderazgo en el sector social, durante la cual tuve la oportunidad de analizar diversas documentos relacionados con el liderazgo en el sector publico. Estos criterios son :

  1. La experiencia del candidato en cargos ejecutivos de elección popular.
  2. La propuesta programática presentada por el candidato.
  3. La manera en que el candidato se relaciona con otros actores políticos, especialmente con quienes ha tenido la oportunidad de trabajar conjuntamente.
  4. La formula vicepresidencial y equipo de campaña seleccionados por el candidato.

Personalmente considero el primer criterio como  básico y fundamental, ya que en mí opinión la experiencia ejecutiva en el sector publico, particularmente en cargos de elección popular tiene una combinación de retos y complejidades que no se encuentran en otros campos tanto del sector publico como del privado y tampoco en el sector social. Incluso el alcalde del pueblo más pequeño o apartado de Colombia debe aprender a manejar las relaciones con un concejo y juntas de acción comunal usualmente hostiles, con funcionarios de carrera difícilmente comprometidos con su programa, con unas élites locales (legales e ilegales) que en muchas ocasiones cuentan con mayor capacidad y poder que el mismo estado, así como unos medios de comunicación o una opinión publica que por lo general están al servicio de los anteriores.

Adicionalmente están las múltiples regulaciones y limitantes normativas, legales y burocráticas que tienen a quienes ocupan estos cargos, con la permanente amenaza (justificada o no), de ser sancionados disciplinaria, económica y penalmente. No es de extrañar que para muchos de quienes llegan a ocupar este tipo de cargos, esto signifique el final de sus carreras políticas o al menos los obligue a tomarse una prolongada pausa, ni tampoco es extraño que muchas personas prefieran construir sus carreras políticas en escenarios más competidos, pero que a su vez implican menores riesgos como la rama legislativa o la burocracia de carrera. En el caso de la presidencia de la república, todos estos riesgos, intereses y presiones se multiplican exponencialmente, por ende es primordial contar con la experiencia suficiente para afrontarlos adecuadamente.

Image result for elecciones presidenciales colombia 2018

Imagen: registraduria.gov.co

Fue aplicando este primer criterio que en su momento personas como Claudia López, Jorge Robledo, Clara López (aunque tuviese un breve periodo como alcaldesa encargada de Bogotá), Iván Duque, Piedad Córdoba, Juan Carlos Pinzón, Alejandro Ordoñez o Vivían Morales (por solo nombrar los más conocidos) quedaron por fuera de mis consideraciones. Con esto no quiero decir que alguien sea un buen candidato a la presidencia por el solo hecho de tener este tipo de experiencia, pero si es un mínimo deseable ya nos que ofrece un punto de referencia para conocer su estilo de liderazgo en el manejo de la gestión publica y especialmente su manera de reaccionar y tomar decisiones ante situaciones particulares tales como: manifestaciones, paros o huelgas, situaciones complejas de orden publico, catástrofes ambientales, casos de corrupción, problemas con contratistas etc… Es por este motivo que en casos como los de Claudia Lopez, Jorge Robledo o Ivan Duque, a pesar de ser personas con trayectorias muy destacadas en diversos campos y particularmente como congresistas, dada su falta de experiencia en cargos ejecutivos de eleccion popular, se hace muy dificil evaluar de manera objetiva sus reales capacidades para manejar situaciones como las anteriormente descritas.

Ahora, cabe resaltar que al aplicar este criterio no busco el gobernante perfecto, ya que dado el alto numero de responsabilidades, situaciones y personas a cargo, toda administracion esta sujeta a tomar decisiones equivocadas, cometer errores de implementacion, o simplemente a la mala fortuna…..prueba de esto es que a todos los candidatos que han pasado por este tipo de experiencia se les pueden encontrar decisiones y proyectos cuestionables durante sus administraciones. Lo realmente importante es la manera en que se asumen estos errores, se afrontan las consecuencias y se aprende de ellos con el fin de tomar las medidas pertinentes para que no vuelvan a ocurrir (obviamente asumiendo que no se trato de decisiones o acciones deliberadas y/o abiertamente ilegales).

Tras este primer “filtro”, la lista de candidatos a considerar se redujo a cinco nombres: Gustavo PetroHumberto De La Calle, Sergio Fajardo, Carlos Caicedo y Germán Vargas Lleras, fue con estos que aplique el segundo criterio, la lectura de las propuestas programáticas presentadas por los candidatos. La propuesta programática es un documento que expresa en términos generales las visiones de país, preferencias ideológicas y prioridades estratégicas de cada campaña, las cuales posteriormente se explican con más detalle en los planes de gobierno y propuestas especificas para cada tema (Salud, Educación etc.). En mi caso considero los planes de gobierno, las propuestas e incluso los debates, como elementos interesantes pero no definitivos al momento de tomar una decisión de voto (El papel y la palabra aguantan todo), esto debido a que sin importar quien sea el candidato, la volatilidad tanto del periodo de campañas como de gobierno hace que los planes originales rara vez se cumplan y por el contrario sean objeto de diversas modificaciones y reestructuraciones.

En el caso de las propuestas programáticas, las considero un indicativo suficiente para evaluar que tan alineada esta la propuesta de un candidato con mis preferencias electorales. Después de leer las cinco propuestas, en los casos de De La Calle y Fajardo más allá de desacuerdos puntuales, no encontré ninguna discrepancia fundamental con sus propuestas (eso da una indicación muy clara de mis tendencias ideológicas y Políticas) sin embargo hubo dos candidatos con los cuales encontré grandes diferencias en términos tanto ideológicos como de visión de país, estos fueron Germán Vargas Lleras y Gustavo Petro.

En el caso de Vargas Lleras, considero que los modelos de desarrollo tanto social como productivo que propone no representan una alternativa a los que se han implementado durante el gobierno actual, sino por el contrario una profundización de los mismos, lo cual a su vez implica una profundización de los actuales problemas (Inequidad, Bajo nivel Educativo etc….). En el caso de Petro, considero que el modelo productivo que propone (Industrialización, Agricultura y energías renovables) tiene elementos deseables, pero considero que sus objetivos son poco prácticos y difícilmente realizables durante un periodo presidencial de cuatro años, lo cual me lleva a dos concluir dos posibilidades:

  • El candidato está haciendo propuestas que sabe, no podrá cumplir durante su periodo.
  • El candidato piensa buscar la forma de extender su mandato mucho más allá de los cuatro años que actualmente estipula la constitución……..

Un ejemplo claro en el caso de Petro, es su propuesta de energía y minas la cual propone un cambio hacia “un sistema energético basado en la generacion de energía solar, eólica, geotérmica y de las mareas”, Este tipo de cambio sin duda es deseable, el problema está en que las medidas y objetivos de la propuesta se plantean en un marco de corto plazo. Personalmente he tenido la oportunidad de vivir y aprender sobre este tema tanto en Malasia (segundo productor mundial de Paneles Solares), como en Dinamarca (líder mundial en producción de energía eólica), la primera lección que dejan estos casos de éxito es que el desarrollo tanto de las capacidades de producción necesarias, como de una cultura de consumo afín a las energías renovables, es un arduo proceso que toma en el mejor de los casos entre 15 y 20 años.

Sin embargo al ser este un criterio totalmente subjetivo (a diferencia de los otros tres), decidí esperar antes de descartar totalmente a estos dos candidatos.

Después está el caso de Caicedo con quien se dio una situación particular, mientras me encontraba en el proceso de leer las propuestas, salio un informe con los resultados de la validación de las firmas presentadas por cada candidato durante la inscripción de su candidatura, todos los candidatos tuvieron porcentajes de firmas invalidas superiores al 30% como es normal en este tipo de procesos, sin embargo en el caso de Caicedo, el porcentaje de firmas no validas llego al 57%, en otras palabras una de cada dos firmas presentadas resulto invalida, situación que contrario a ser reconocida y aceptada, fue negada e ignorada por el candidato. En este caso puntual considero que un candidato a la presidencia tiene la responsabilidad de garantizar un mínimo nivel de eficiencia en un proceso tan básico como es la recoleccion de firmas, de otra manera no debería aspirar a la presidencia (aunque la ley se lo permita). Por este motivo y especialmente debido la reacción del candidato ante los hechos, decidí descartarlo de mis consideraciones.

A continuacion está el tercer criterio, la manera en que el candidato maneja sus relaciones políticas. El primer candidato que descarte al aplicar este criterio es Germán Vargas Lleras, debido a sus pasadas y presentes relaciones con cuestionados clanes políticos regionales, como lo señalo el portal La Silla Vaciá en uno de sus artículos  :

“De las 55 grandes maquinarias que respaldan a Vargas en todo el país, 23 están lideradas por personas que han sido condenadas o que tienen alguna investigación formal abierta en cualquier ente.”

(La maquinaria sin asco de Vargas Lleras)

Image result for La maquinaria sin asco de vargas lleras

Imagen: lasillavacia.com

Este solo motivo es en mí opinión más que suficiente para no considerar a un candidato como opción de voto, ya que tal y como lo expreso el reconocido periodista Daniel Coronell durante una entrevista para La Silla Vaciá:

“Vargas tiene muchos defectos y algunas virtudes. Entre sus defectos está que se ha dedicado a la recolección de caciques, varios con trayectorias corruptas que terminan minando la honestidad de cualquier proyecto político. Es imposible ser un Ali babá puro si está rodeado de 40 ladrones.”

(Solo me atrevo a decir quién no será el nuevo presidente)

El segundo descarte aplicando este criterio fue el de Gustavo Petro, ya que al analizar las diferentes alianzas y colaboraciones políticas en las que ha estado involucrado a lo largo de su carrera política, pude encontrar un patrón común: A Petro le es muy difícil trabajar con lideres políticos que no se sometan incondicionalmente a su figura e ideas y le cuesta mantener en el largo plazo colaboraciones con personajes de similar influencia o estatus político. Entre los muchos ejemplos de este tipo de patrón destacan el de Antonio Navarro, (junto a quien milito en el M19 e inicio su carrera política) Jorge Robledo (con quien compartió militancia en el entonces Polo Democrático Alternativo), Carlos Vicente de Roux (El único líder del PDA que apoyo a Petro durante su salida del partido por denunciar las irregularidades en la administración de Samuel Moreno y ficha clave en su campaña a la alcaldía de Bogotá, pero que posteriormente termino denunciando irregularidades en la contratacion de su administracion) y más recientemente Clara Lopez (con quien hace apenas unos meses Petro anuncio coalición que tambien incluia a Caicedo, pero de la que Lopez finalmente se retiro).

Related image

Imagen: Pulzo.com

Todos estos personajes entre otros, comparten algunas características en común que confirman el patrón descrito anteriormente, primero tienen un pensamiento y tradición política propia de Izquierda que (al menos en teoría) es más cercano al de Petro que al de cualquier otro candidato, además lo conocen de cerca ya que en distintos momentos de sus trayectorias han trabajado juntos y finalmente que, a pesar de esto, ninguno apoya actualmente su candidatura (Navarro, Robledo y De Roux estan con Fajardo mientras que López prefirió irse con De La Calle). Por si fuera poco, incluso con el único candidato que acepto su propuesta de armar una coalición e ir a una consulta interpartidista han tenido una relación compleja, marcada por la polémica desatada al filtrarse un video en el que Petro se refiere a Caicedo como “nimio” y un “marginal de la política”, lo cual provoco una fuerte respuesta por parte del político Samario, a pesar de lo cual la coalición finalmente se mantuvo.

En este sentido no es difícil imaginarse un gobierno de Petro en el que únicamente aquellos que se sometan incondicionalmente a su figura e ideario son incluidos en el ejercicio del poder así como de relaciones difíciles con todo el resto del espectro político, incluso aquellos que son ideológicamente afines (tal y como sucedió durante su periodo como alcalde de Bogotá). Yo creo que en este momento Colombia necesita un presidente con la capacidad de interactuar y colaborar si bien no con todos, si con una mayoría de los actores políticos del país y entre los candidatos analizados Petro es quien tiene mayores dificultades en este aspecto. Debido principalmente a este motivo y a pesar del innegable respaldo popular que lo acompaña (el cual percibí durante mi reciente estancia en Colombia) decidí no votar por Gustavo Petro.

Finalmente la lista de opciones se redujo a dos candidatos, Humberto De La Calle y Sergio Fajardo, en el caso de estos dos candidatos no encontré ningún tipo de discrepancia importante en la aplicación de los dos primeros criterios, e incluso al analizar el tercero no fue fácil encontrar diferencias importantes. Sin embargo después de mucho análisis e incluir el cuarto y ultimo criterio, encontre una serie de factores que resultaron definitivos, los cuales, por razones de tiempo, describiré en la segunda parte de este articulo que se publicara el próximo fin de semana……….

“Ser presidente se parece mucho a administrar un cementerio: hay mucha gente debajo de nosotros y nadie nos hace ningún caso”.

Bill Clinton

 

Anuncios

Una respuesta a “Mis razones para votar por Fajardo y no por…… (Parte 1).

  1. Pingback: MIS RAZONES PARA VOTAR POR FAJARDO Y NO POR…… (PARTE 2). | Soñar mi vida, viviendo mis sueños.·

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s